Historias de Emprendedores

Carmen Huenten Naguin


Panadería y Amasandería Ayilen

Con la simple idea de vender empanadas para obtener un ingreso adicional para su familia, fue como la señora Carmen Huenten pensó que podía mejorar su calidad de vida. Sin imaginar que sus preparaciones tendrían tan buena aceptación y que poco a poco debería aumentar la producción.

Con emoción recuerda que su capital para esas primeras empanadas fue de $30.000. “Con  eso movimos todo; compramos las cosas más pequeñitas para que alcance la plata para comprar. Incluso nos regalaron un saco de harina para poder seguir trabajando” rememora. Dice que no fue fácil porque se presentaban dificultades que a veces le hacían decaer el ánimo. Era entonces donde su madre, con quien vivía en la comuna de Gorbea, le daba aliento para continuar intentando.

Hace ya un año que ella no está pero Carmen no olvida sus palabras y ha seguido trabajando con la ayuda de su hijo y su nuera. Ahora, en la comuna de Puerto Saavedra. Así fue como se instalaron en Avenida Ejército 1362 de esa comuna con la amasandería Ayilen, nombre de su única nieta, y pusieron todos “manos a la obra”. El negocio comenzó a crecer y con ello la necesidad de más implementación. Decidió postular al Fondo Concursable de la Corporación Regional de Desarrollo Productivo.

Una decisión también difícil porque debía aportar ella la mitad de los recursos ya que la Corporación cofinanciaba el 50%. “Me asustaba todo eso pero gracias a Dios logré tener lo que me hacía falta” señala. Cuenta  muy feliz que gracias a las máquinas que obtuvo, hoy su producción ha aumentado en más del 50% respecto de lo que ofrecían unos meses atrás. Una revolvedora, un horno doble y otros implementos son los que logró adquirir y que hoy le permiten no solo preparar empanadas sino que todo tipo de pan y pasteles. Incluso están incursionando en el servicio de coctelería.

“Fue un cambio del 100%; antes ganaba 50 y ahora gano 100. Al día hacía 20 kilos de pan y ahora hago 40 ó 50 kilos. Yo nunca pensé lograr lo que hoy tengo y ya puedo dejar algo para mi familia porque yo voy a envejecer y ellos podrán seguir trabajando” puntualiza emocionada la señora Carmen mientras abraza a su pequeña nieta Ayilen.